lunes, 31 de marzo de 2014

Bitácora n°1  “Construyendo la ciudad de dios”

El sábado 8 de marzo, todo el grado fue citado, a reunirnos en el colegio, para empezar la Jornada Ciudad de Dios, desde que nos dijeron de este evento, mis opiniones al respecto eran negativas, ya que sentía que iba a venir casi por obligación, pero en el transcurso de la primera semana algo dentro de mí me dijo que debía ir y divertirme.
El mismo sábado, me levante temprano, lo que desde siempre a mí me parece algo estresante, tener que empezar el fin de semana tan temprano, pero eso no fue un gran impedimento, entonces partí hacia al colegio, y en el transcurso del camino, iba pensando si al final del día, sentiría que todo halla valido la pena, lo cual resulto cierto, si lo valió.
Cuando llegue al colegio, me dirigí a mi patio, aunque realmente no estaba seguro si ahí era donde debía ir, simplemente fui por instinto y resulto ser que era ahí el punto de reunión. Mientras esperábamos que nos dieran próximas instrucciones, yo me junte con mis amigos más cercanos, para después entrar y separarnos por casas, esto no suele afectarme mucho ya que sabía que era la hora de estar con mi comunidad, que es “La casa de Milán”.
 Ya dentro de la sala de audiovisuales, recibimos con mucho cariño de parte de todos a Walter quien nos interpretó con su guitarra, una canción escrita por nuestro tutor Piero Vinces, la cual nos pidió que la cantaremos, en esta parte yo no entendí muy bien el mensaje de la letra, tal vez, porque soy muy crítico cuando de tratan de temas musicales, y preste más atención a lo superficial de la canción y no interiorice muy bien, pero de la letra, algo se me pego, una parte del coro de la canción que decía “ Somos iglesia joven, tratamos de cambiar el mundo entero”, lo que me hizo recordar algo que una vez me dijeron “si tienes la oportunidad de ayudar a alguien, no dudes que hacer”, así que pensé y dije ¿yo realmente podré hacerlo? , preguntas como estas que se me fueron surgiendo mientras el profesor Jesús Chávez, nos contaba un poco de sus experiencias personales, trabajando en comunidad.
Luego de esto, pasamos a la cancha de futbol, donde realizamos diferentes dinámicas, en casas, yo no estaba muy entusiasmado con esto, si bien es cierto, si soy capaz de trabajar con personas distintas o iguales a mí como en  mi casa, pero en estas dinámicas que se trataban de crear coreografías y barras, donde todos teníamos que pararnos adelante y representarlas, ya que en el ámbito de lo que es escénico yo nunca he sido muy bueno, pero igual no iba a dejar que mi desventaja sea un impedimento para el resto, por lo tanto tuve que seguir adelante y esforzarme lo mejor que pude.   (SE COMPROMETE Y ESFUERZA).


Luego de un par de dinámicas más, por casas nos separaron en algunos grupos, donde escuchábamos las experiencias que los chicos de 5° de secundaria o ex alumnos, ya habían tenido con este proyecto conocido como ciudad de dios, creo que esta fue la primera vez en todo el día en que empecé a tomarme las cosas con seriedad, ya que creo que al fin entendí que este trabajo si se podía realizar y que no era una cosa del otro mundo, sino que más bien te hace tener los pies en la tierra pero con la cabeza en el cielo, lo cual me dio una motivación suficiente como para querer realizarlo con mi comunidad.
Seguidamente volvimos a la sal de audiovisuales, donde mi tutor Piero Vinces, nos habló un poco más de lo que implicaba Ciudad de Dios, y su relación con El curso de bachillerato CAS, la charla para mí fue más que todo teórica, pero válida para llevar a cabo este trabajo.
Después, volvimos a salir al campo de futbol para una última actividad, que consistía en que todo el salón, como comunidad (TRABAJA EN COMUNIDAD)debíamos pasarnos una pelota, todo el trayecto desde un arco al otro, teniendo como condición que la pelota pase por las manos de todos y teniendo como obstáculos a los chicos de 5° y ex alumnos, cuando empezamos a organizarnos, yo no entendí muy bien cual iba a ser mi labor en el juego, por lo que de costumbre cuando no entiendo algo me pierdo y no sé qué hacer, y me hago un mundo por un solo problema, lo cual creo que es algo que debería empezar cambiar (CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE), pero cuando ya me dijeron que hacer decidí colaborar sin que el hecho de que yo no soy muy bueno atrapando pelotas me impida ayudar, (SE COMPROMETE Y ESFUERZA).
Y así como así el día llegaba a su final. En la última charla del día, Fray Elías nos habló sobre como solemos encerrarnos en una “burbuja”, nuestros problemas personales, y dejamos que todo a nuestro alrededor siga como esta sin hacer nada al respecto, lo que quiere decir que mostramos una total indiferencia ante los problemas externos y solemos “pasarle la pelota” a alguien más. Este mensaje que nos dio me sorprendió más de lo que yo hubiera querido admitir puesto que sentí que me estaba describiendo casi meticulosamente, ya que en todo lo que va de mi corta vida, jamás he querido que resaltar de los demás, siempre he pensado que es preferible que otro mejor capacitado se haga cargo de los problemas que yo no pueda manejar, entonces sentí que me rendía, antes de siquiera intentarlo, y que solo me preocupaba de como lo que yo haga me afectaría a mí y no como lo que yo pudiera hacer ayudaría a los demás.

Ya después de esta charla, retorné a mi casa, probablemente haya sido el día en el que más haya aprendido sobre el trabajo en equipo y todas las expectativas que tenia del día resultaron falsas, logrando que yo me dé cuenta que tengo cosas que mejorar pero sobre todo que este trabajo de Ciudad de Dios, está cambiando mi vida.