Bitácora n° 2 “Mi primera
visita al colegio”
Lamentablemente no pude
asistir al colegio de Llanavilla la anterior visita, por razones familiares,
pero debo admitir que creo que esta vez yo Salí ganando por no haber ido la
primera vez.
Toda la semana previa a la
segunda clase, estuve en dudas por si es que cuando este día llegara estaría preparado
para asumir tal responsabilidad. Muchos de mis compañeros ya habían dicho que
por razones personales no iban a poder acompañarnos en esta ocasión, y en este
ajetreo de cosas, termine liderando la organización de actividades que realizaríamos
ese día, lo cual me hizo sentirme bien comprometido y a la vez asustado, por
que como lo había dicho antes creo, a veces dudo de mis capacidades cuando los demás
dependen de mí.
Ya en el día “D”, surgió una
complicación que me desespero un poco, yo estaba al tanto de que la mitad de mi
equipo no iba a ir, pero resulto que uno mas no llego, y seriamos solo dos de
mi grupo realizando actividades que yo realice, para casi 30 niños, mi
inseguridad no se notó mucho ya que soy experto ocultándola pero por dentro sentía
que íbamos a fallarles.
Cuando llegamos al lugar, no
hubo nada que me sorprendiera, sinceramente si me esperaba que la
infraestructura del colegio este deteriorada y sucia, lo único que me choco fue
que las clases empezaran a penas llegáramos y yo no sabía a donde ir
exactamente así que me uní con lo poco que quedaba de mi grupo y entramos al salón.
Al ingresar me sentí algo
raro, ya que normalmente yo estoy del otro lado de un salón de clases. Los
niños nos saludaron confortablemente y creo que si se dieron cuenta de la
ausencia de varios de mis compañeros. Una voluntaria, exalumna creo yo, y una
compañera de otro salón, nos apoyaron para cubrir las ausencias de mis
compañeros.
Para iniciar la clase,
Valeria se fue a traer a los niños de 5° de primaria, a lo cual los de 6°
reaccionaron mal, y creo que yo también porque me di cuenta tarde de esto ya
que cuando estoy parado al frente solo, todo se me nubla y reacciono mal, así
que creo que la oración de inicio no la di como debí hacerlo, así que solamente
me quedaba seguir adelante.
En el transcurso de las
actividades, nos partimos el salón en cuartos para que cada uno de nosotros
tenga a su disposición a un grupo determinado de niños. En mi grupo, de 4
personas, logre conocer las personalidades de cada uno de mis alumnos, y
sinceramente creo que les agrade, siento que haber tenido 4 primos hermanos, a
quienes he ayudado a criar desde tan pequeño me sirvió para hablar con ellos y
sensibilizarme.
Conocí a tres chicas y un
chico, se llamaban Yuri, Marisol, Juana y Juan Carlos. No me resulto tan difícil
enseñarles inglés, de hecho sentí que, el poco inglés que yo manejo para ellos
era alucinante. Pude darme cuenta de que Yuri era la más activa del grupo y que
con Marisol tenían una gran relación, era la que más inglés sabia y creo que su
pronunciación también era la mejor de grupo junta con su amiga, eran algo
desesperante a veces porque gritaban mucho pero se tolerar niños. Con Juan Carlos
sentí una relación más especial, lo veía como una copia de mí, ya que de todos
creo que fue el primero en sacar su cuaderno y en apuntar la clase, por
iniciativa sin que se lo diga, y a pesar de apuntar toda la clase le falto pronunciación,
así que me concentre en enseñarle a él un poco más sin descuidar al resto claro
está, siento que tengo una responsabilidad personal con él y quiero seguir apoyándolo.
Juana llego muy tarde a la clase, y no pude conocerla del todo, de parte también
porque es muy callada y no se relacionó mucho con los demás, sinceramente creo
que hay algo más tras de ella y es algo que pienso saber, aparte claro de
ayudarla con el inglés.
Cuando acabo la clase, me sentí
muy conforme con lo que habíamos hecho, conforme con algo que yo organicé y que
saliera muy bien a pesar de todos los factores en contra. Ahora siento que
tengo una responsabilidad de regresar y de apoyar a esos niños y de no quedarme
en mi casa cuestionándome porque la canción “El baile de los que sobran”, es
así, y más bien encargarme de que nadie sobre. Estoy dispuesto a ayudar.



