domingo, 1 de junio de 2014

Bitácora n°4 “Niños perdónenos”  31/05/14

La semana previa a la visita de ayer, creo que discutimos bien el tema de Andrea y llegamos a un buen acuerdo, y logramos organizarnos mejor para realizar nuestras próximas actividades en Llanavilla, pero por motivos personales Andrea decidió no asistir, y la entendemos porque yo supongo debió haberse sentido algo culpable, por lo que decidimos aceptar su decisión de no ir sin ningún problema.
Antes de partir hacia al colegio, siempre nos reunimos todas las secciones que vamos a ir, en el estacionamiento para subir al bus, esta vez íbamos a ir con nuestros compañeros de la sección de 4° “F”, quienes iban a realizar un cuenta cuentos y que habían ido bien vestidos, con sus disfraces y con sus líneas de dialogo bien aprendidas listos para llegar y hacer un buen trabajo, así que como un sábado cualquiera nos concentramos en el estacionamiento hasta la 1:30, sin saber lo que vendría después.
Pasaron 20 minutos de retraso, después 30 minutos más, lo cual ya empezaba a resultar extraño. Los autobuses no llegaban, y nadie nos decía que estaba pasando. Nuestro profesor Piero le dijo a la miss Rosemary que los buses se habían retrasado, lo cual me pareció algo muy obvio respecto a que aún estábamos ahí, y que esperáramos 20 minutos.
Durante este tiempo, pude observar como los de la otra sección, que no eran tan diferentes de nosotros, eran más unidos, y lograban trabajar mejor en comunidad, no es que quiera hacer una comparación pero si resaltar eso de ellos que a nosotros nos faltaría mejorar entre todos.
Después de esperar dos horas para que llegara el bus, nos informaron que mi sección ya no llegaría a realizar sus clases de inglés, al menos los grados de primaria, inicial podría seguir sus actividades normales, pero los de primaria ya no, pero que si podíamos ir a ayudar a los de la sección “f”, lo que para mí estuvo bien, lo menos que podíamos hacer por llegar extremadamente tarde, con dos horas de retraso, era ir a ayudar, y mostrar que si tuvimos la intención de ir.
Ahora sí, esta era la parte a la que quería llegar, lo anterior era solo para contextualizar este momento, cuando llegamos al colegio, ya no había ningún niño, el colegio estaba totalmente vacío, sin nadie más que la directora, quien debió haberse ofendido por una falta así.
 Todo el esfuerzo por llegar temprano no valió la pena y cuando iba a decir lo que siempre digo cuando pasan estas cosas, que es “ya fue”, mire un cartel, pegado sobre la puerta del colegio, donde se les avisaba a los niños que llegaran temprano al colegio, y después de eso recordé, nosotros no estábamos ahí por nosotros sino por ellos, y la imagen que se llevaron de nosotros (o mejor dicho que NO se llevaron), fue la de unos niños ricos a quienes no les importo para nada sus vidas y decidieron faltar porque les dio la gana, ya que no se les pudo avisar de la situación previamente.
Sé que esto puede sonar mal, pero es cierto, si yo fuera uno de ellos, me sentiría mal de que alguien que se comprometió conmigo me falle, y que no se justifique peor aún, pueden llegar a creer que vamos por compromiso y no por de verdad tratar de ayudarles.
Cuando regresamos, en el bus, canciones como “¿Por qué los ricos?”, “quieren dinero”, “nunca quedas mal con nadie”, “el baile de los que sobran”, me zumbaban en los oídos, en ese momento supe que de verdad me importaban más de lo que yo había imaginado jamás, todos mis sentimientos se manifiestan en las canciones que escucho, por lo que sé que no estuvo bien el no haber llegado.

Esperemos que en nuestra próxima visita podamos, compensar a esos niños a los que tristemente les fallamos esta vez.


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