Bitácora n°4 “Niños perdónenos”
31/05/14
La semana previa a la visita
de ayer, creo que discutimos bien el tema de Andrea y llegamos a un buen
acuerdo, y logramos organizarnos mejor para realizar nuestras próximas actividades
en Llanavilla, pero por motivos personales Andrea decidió no asistir, y la
entendemos porque yo supongo debió haberse sentido algo culpable, por lo que
decidimos aceptar su decisión de no ir sin ningún problema.
Antes de partir hacia al
colegio, siempre nos reunimos todas las secciones que vamos a ir, en el
estacionamiento para subir al bus, esta vez íbamos a ir con nuestros compañeros
de la sección de 4° “F”, quienes iban a realizar un cuenta cuentos y que habían
ido bien vestidos, con sus disfraces y con sus líneas de dialogo bien aprendidas
listos para llegar y hacer un buen trabajo, así que como un sábado cualquiera
nos concentramos en el estacionamiento hasta la 1:30, sin saber lo que vendría después.
Pasaron 20 minutos de
retraso, después 30 minutos más, lo cual ya empezaba a resultar extraño. Los autobuses
no llegaban, y nadie nos decía que estaba pasando. Nuestro profesor Piero le
dijo a la miss Rosemary que los buses se habían retrasado, lo cual me pareció
algo muy obvio respecto a que aún estábamos ahí, y que esperáramos 20 minutos.
Durante este tiempo, pude
observar como los de la otra sección, que no eran tan diferentes de nosotros,
eran más unidos, y lograban trabajar mejor en comunidad, no es que quiera hacer
una comparación pero si resaltar eso de ellos que a nosotros nos faltaría mejorar
entre todos.
Después de esperar dos horas
para que llegara el bus, nos informaron que mi sección ya no llegaría a
realizar sus clases de inglés, al menos los grados de primaria, inicial podría seguir
sus actividades normales, pero los de primaria ya no, pero que si podíamos ir a
ayudar a los de la sección “f”, lo que para mí estuvo bien, lo menos que podíamos
hacer por llegar extremadamente tarde, con dos horas de retraso, era ir a
ayudar, y mostrar que si tuvimos la intención de ir.
Ahora sí, esta era la parte
a la que quería llegar, lo anterior era solo para contextualizar este momento,
cuando llegamos al colegio, ya no había ningún niño, el colegio estaba
totalmente vacío, sin nadie más que la directora, quien debió haberse ofendido
por una falta así.
Todo el esfuerzo por llegar temprano no valió
la pena y cuando iba a decir lo que siempre digo cuando pasan estas cosas, que
es “ya fue”, mire un cartel, pegado sobre la puerta del colegio, donde se les
avisaba a los niños que llegaran temprano al colegio, y después de eso recordé,
nosotros no estábamos ahí por nosotros sino por ellos, y la imagen que se
llevaron de nosotros (o mejor dicho que NO se llevaron), fue la de unos niños
ricos a quienes no les importo para nada sus vidas y decidieron faltar porque
les dio la gana, ya que no se les pudo avisar de la situación previamente.
Sé que esto puede sonar mal,
pero es cierto, si yo fuera uno de ellos, me sentiría mal de que alguien que se
comprometió conmigo me falle, y que no se justifique peor aún, pueden llegar a
creer que vamos por compromiso y no por de verdad tratar de ayudarles.
Cuando regresamos, en el
bus, canciones como “¿Por qué los ricos?”, “quieren dinero”, “nunca quedas mal
con nadie”, “el baile de los que sobran”, me zumbaban en los oídos, en ese
momento supe que de verdad me importaban más de lo que yo había imaginado jamás,
todos mis sentimientos se manifiestan en las canciones que escucho, por lo que sé
que no estuvo bien el no haber llegado.
Esperemos que en nuestra próxima
visita podamos, compensar a esos niños a los que tristemente les fallamos esta
vez.
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