domingo, 28 de septiembre de 2014

Bitácora n° 8 “¿Este es el final??... nunca les dije adiós…”

El Día 6 de setiembre, lo recibí como una clase no muy diferente a las otras a las que estoy acostumbrado a realizar en Llanavilla, claro que tuvo sus altibajos, pero, no pensé que semanas después me enteraría, que esa “fue” mi última visita oficial al colegio, lo triste del caso es que… nunca me despedí de ellos…
Esa clase tuvo a nuevos profesores de la otra sección que por primera vez iban a dictar clase, fuimos Paloma, Sebastián, Camila, Eva, y yo, por lo que debimos igual darles la oportunidad de manejar la clase ellos, pero siempre nosotros estando ahí para apoyarlos.   
De nuevo pude notar que muchos alumnos habían faltado, pero teníamos que empezar así que seguimos adelante. La clase de ese día trataba de like and dont like, y siguiendo la metodología de hablar en inglés todo el tiempo, me topé con una dificultad, que no recordaba tener cuando dictaba la clase la clase.
Mi capacidad de hablar fluido en ingles se redujo mucho ese día, se me olvidaron palabras en toda la explicación que estaba dando que le fue difícil a mis compañeros poder traducirles lo que les decía a los chicos porque yo sabía que lo que decía no estaba bien dicho, tal vez me paso porque normalmente yo doy la explicación primero en español, así era como solía dar mis clases cuando me tocaba a mí, creo que nunca trate de yo mismo preocuparme por mi inglés, siempre considere este curso menos importante, ahora veo que mis actitudes podían perjudicar la clase, así que termine mi explicación al tema lo mejor que pude, tratando de arreglar lo que había dicho mal, y le cedí la pizarra a mis compañeros.
 Creo yo que mis compañeros de 4°D si dieron bien la clase, fueron hábiles para dictar y lograron hacer que varios de los chicos entendieran, sentí que de alguna manera si se lo estaban tomando enserio, (de alguna manera)
Luego de la explicación pasamos a la resolución de las fichas de trabajo que les habíamos repartido a los niños para que practiquen, y yo me acople a un grupo y trate de ayudarlos con todo mi esfuerzo, ya que tenía un compromiso pendiente con ellos por lo de la explicación casi masticada de un inglés raro y subnormal que les di.
Son estas partes donde recuerdo que comencé a inicios de este proyecto a no solo quedar con un profesor que les da clase, sino también tratar de ser un amigo para ellos, que se sientan libres de hablarme de ellos en plena confianza y yo siempre les daría mi apoyo.
Juan Carlos y Ángel David quienes son los alumnos a quienes yo les tengo un cariño más especial acabaron la actividad como yo lo esperaba, sobresalientemente, aun me acuerdo cuando Juan Carlos en su primera pc saco 15 y se decepcionó por no tener la misma nota que los demás y desde entonces no se cansa de participar con la alegría que lo caracteriza.
Me esforcé para que todos los niños que tuve que orientar aprendieran y claro que algunos me dificultaban pero considero que al menos a los que yo cuide si aprendieron.
Lo que si me disgusto un poco es la actitud un poco inmadura que tuvieron mis compañeros del otro salón, si bien es cierto que la explicación que dieron en la pizarra les salió muy bien, pero luego empezaron a distraer a los niños un poco en lugar de hacer las fichas no sé si es porque ellos ya son muy imperativos, ya que los conozco de años y se cómo son pero creo que debieron si quiera tratar de controlarse ante niños que son muy influyentes ante  cualquier cosa que les digan.
Al finalizar todo como siempre nos despedimos y les dijimos hasta luego… yo lo sé porque siempre me ha sido muy difícil decir adiós… pero esta vez, conociendo los eventos recientes, creo que hubiera sido apropiado poder decirle a todos un sincero adiós, que ya nuestra labor acabo con ellos, que no los volveremos a ver…
Nunca sentí que ir a Llanavilla significase obligación, yo siempre lo considere una decisión humilde de ir a ayudar, y no por pena, yo iba porque realmente quería ir, muchas veces me quedaba pensando en mi casa, tribulando en la claridad de mi cuarto, sin encontrarle respuesta a mis problemas personales que sinceramente no importan, porque siempre terminan solucionándose de la manera más extraña, inesperada, y buena de todas, pero cada vez que me decían para ir, yo sin pensar decía “ si quiero ir” y alguien como yo que tiene aún complejo de inseguridad tremenda, que se demora años en organizar su cabeza, decir un sí rotundo y sincero, significa para mí que realmente yo he llegado a querer a esos niños, son más para mí que simples alumnos, son mis amigos.
Como ya había dicho antes, nunca dije adiós, y si no lo hice debe ser por una razón, Dios siempre hace las cosas con un objetivo, nada pasa porque si, al igual que mi abuelo en paz descanse, tengo fe que… algún día nos volveremos a encontrar. Gracias niños por hacerme crecer.
Hasta luego.







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