El
Día 6 de setiembre, lo recibí como una clase no muy diferente a las otras a las
que estoy acostumbrado a realizar en Llanavilla, claro que tuvo sus altibajos,
pero, no pensé que semanas después me enteraría, que esa “fue” mi última visita
oficial al colegio, lo triste del caso es que… nunca me despedí de ellos…
Esa
clase tuvo a nuevos profesores de la otra sección que por primera vez iban a dictar
clase, fuimos Paloma, Sebastián, Camila, Eva, y yo, por lo que debimos igual
darles la oportunidad de manejar la clase ellos, pero siempre nosotros estando ahí
para apoyarlos.
De
nuevo pude notar que muchos alumnos habían faltado, pero teníamos que empezar así
que seguimos adelante. La clase de ese día trataba de like and dont like, y
siguiendo la metodología de hablar en inglés todo el tiempo, me topé con una
dificultad, que no recordaba tener cuando dictaba la clase la clase.
Mi
capacidad de hablar fluido en ingles se redujo mucho ese día, se me olvidaron
palabras en toda la explicación que estaba dando que le fue difícil a mis
compañeros poder traducirles lo que les decía a los chicos porque yo sabía que
lo que decía no estaba bien dicho, tal vez me paso porque normalmente yo doy la
explicación primero en español, así era como solía dar mis clases cuando me
tocaba a mí, creo que nunca trate de yo mismo preocuparme por mi inglés,
siempre considere este curso menos importante, ahora veo que mis actitudes podían
perjudicar la clase, así que termine mi explicación al tema lo mejor que pude,
tratando de arreglar lo que había dicho mal, y le cedí la pizarra a mis
compañeros.
Creo yo que mis compañeros de 4°D si dieron
bien la clase, fueron hábiles para dictar y lograron hacer que varios de los
chicos entendieran, sentí que de alguna manera si se lo estaban tomando enserio,
(de alguna manera)
Luego
de la explicación pasamos a la resolución de las fichas de trabajo que les habíamos
repartido a los niños para que practiquen, y yo me acople a un grupo y trate de
ayudarlos con todo mi esfuerzo, ya que tenía un compromiso pendiente con ellos
por lo de la explicación casi masticada de un inglés raro y subnormal que les
di.
Son
estas partes donde recuerdo que comencé a inicios de este proyecto a no solo
quedar con un profesor que les da clase, sino también tratar de ser un amigo
para ellos, que se sientan libres de hablarme de ellos en plena confianza y yo
siempre les daría mi apoyo.
Juan
Carlos y Ángel David quienes son los alumnos a quienes yo les tengo un cariño
más especial acabaron la actividad como yo lo esperaba, sobresalientemente, aun
me acuerdo cuando Juan Carlos en su primera pc saco 15 y se decepcionó por no
tener la misma nota que los demás y desde entonces no se cansa de participar
con la alegría que lo caracteriza.
Me
esforcé para que todos los niños que tuve que orientar aprendieran y claro que
algunos me dificultaban pero considero que al menos a los que yo cuide si
aprendieron.
Lo
que si me disgusto un poco es la actitud un poco inmadura que tuvieron mis
compañeros del otro salón, si bien es cierto que la explicación que dieron en
la pizarra les salió muy bien, pero luego empezaron a distraer a los niños un
poco en lugar de hacer las fichas no sé si es porque ellos ya son muy
imperativos, ya que los conozco de años y se cómo son pero creo que debieron si
quiera tratar de controlarse ante niños que son muy influyentes ante cualquier cosa que les digan.
Al
finalizar todo como siempre nos despedimos y les dijimos hasta luego… yo lo sé
porque siempre me ha sido muy difícil decir adiós… pero esta vez, conociendo
los eventos recientes, creo que hubiera sido apropiado poder decirle a todos un
sincero adiós, que ya nuestra labor acabo con ellos, que no los volveremos a
ver…
Nunca
sentí que ir a Llanavilla significase obligación, yo siempre lo considere una decisión
humilde de ir a ayudar, y no por pena, yo iba porque realmente quería ir,
muchas veces me quedaba pensando en mi casa, tribulando en la claridad de mi
cuarto, sin encontrarle respuesta a mis problemas personales que sinceramente
no importan, porque siempre terminan solucionándose de la manera más extraña,
inesperada, y buena de todas, pero cada vez que me decían para ir, yo sin
pensar decía “ si quiero ir” y alguien como yo que tiene aún complejo de
inseguridad tremenda, que se demora años en organizar su cabeza, decir un sí
rotundo y sincero, significa para mí que realmente yo he llegado a querer a
esos niños, son más para mí que simples alumnos, son mis amigos.
Como
ya había dicho antes, nunca dije adiós, y si no lo hice debe ser por una razón,
Dios siempre hace las cosas con un objetivo, nada pasa porque si, al igual que
mi abuelo en paz descanse, tengo fe que… algún día nos volveremos a encontrar.
Gracias niños por hacerme crecer.
Hasta
luego.





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