La
semana previa a esta que oficialmente seria nuestra última visita al colegio
público Santa Rosa de Llanavilla, mi comunidad y yo comenzamos a escribir
nuestra última clase, decidimos que esta vez, como la última vez que los
veríamos, no solo deberíamos ir a enseñar una clase de inglés, sino que
dejarles un mensaje trascendente que les perdure por siempre.
Pensando
en el transcurso de la semana, consideramos que un tema importante que
podríamos enseñarles eran los “Jobs” ya que la mayoría de esos niños de 6°
grado ya acaban la primaria y es probable que no continúen estudiando la
secundaria sino que sus padres los obliguen a trabajar, así que con esto les
dábamos una idea de cómo deberían pensar sobre su futuro.
Personalmente
este tema tuvo un gran impacto en mí, y según como vi a los niños, también lo
tuvo en ellos.
De
acuerdo al planeamiento de la clase, el cual se organizó satisfactoriamente, pusimos
imágenes de los trabajos más conocidos como doctor, profesor, veterinario,
bombero, etc. En ingles esto se le conoce como “Jobs”, y la clase consistía en
la oración: “I want to be a…”, fácil de decir, pero difícil de pensar.
Toda
mi vida, especialmente por estos últimos días, me he cuestionado mucho mi existencia,
la verdad es que me asusta saber de qué soy capaz, lo que hago no me satisface
del todo, siempre creo que lo que hago está mal o podría ser mejor, soy muy
crítico conmigo mismo, a pesar que siempre mis padres y amigos me dicen que lo
que yo hago está bien, yo siempre considero que no es cierto, pero después de
todo lo vivido en llanavilla hasta este día, me ha hecho darme cuenta que lo
mejor que puedo hacer por ellos, era estar ahí.
Siempre
veo por las calles, cuando camino sin rumbo por la Javier prado esperando que
ocurra algo interesante, mientras estoy en mi burbuja musical de volumen 30 (el
máximo), a gente que se cree muy importante ( y puede que lo sea) mirar a
aquellas que están ahí en el piso mendigando por algo que comer o por alguna
moneda que les puede cambiar todo su vida, pero la verdad es que se queda solo
en eso, en mirar, nadie quiere atreverse a decirles hola si quiera o mostrarles
algo de interés, a detenerse y darles esa moneda que tu tal vez no usaras, o
usaras en algo que no es tan importante, para ellos esa moneda podría significar
la máxima expresión de cariño que alguien podría darles. Cada vez que paso por ahí
no puedo evitar lagrimear, no llorar, porque me enseñaron, que con eso no gano
nada más que dolor, no por pena porque sé que por dentro esa gente es más
fuerte que yo, yo vivo cómodo pensando que estoy bien, ellos no viven comidos,
pero viven creyendo que algún día todo estará mejor, por eso siempre les doy
aunque sea 50 céntimos, como dijo el gran García Márquez “un hombre solo tiene
derecho a mirar a otra hacia abajo cuando ha de ayudarlo a levantarse”.
NO
sé si tenga claro cuál será mi vocación, o que será de mi cuando sea mayor,
pero creo que cuando eres niño, como mis alumnos, se vale soñar. Luego de
explicarles como se dice cada profesión en ingles respectivamente, les dimos
una hoja de papel para que completen esa oración “I want to be a… “con el
trabajo que ellos se imaginan tendrán de grande, puede que yo ahora considere
que uno nunca puede saber cómo será su futuro y que para mí el futuro no
existe, solo el ahora, pero conversando con los niños y sus maneras de pensar,
sus ideales y sueños que tenían sobre sus profesiones, me hizo olvidar todo lo
que yo creía, además no iba a permitir que mis opiniones personales
interfirieran con esta importante dinámica.
Juan
Carlos, el chico a quien más conocí este año, me dijo que quería ser aviador,
cuando lo escuche y vi la fe que tenía para querer ser eso de grande, me causó
admiración así que le aconseje le dije “si lo puedes soñar, lo puedes hacer” cuando
me escuchó me dijo ¿y tú qué quieres ser? Y yo dije “pues… ahora quiero estar aquí
con ustedes”. Al final el aconsejado… fui yo.
Joel
y Jorge querían ser futbolistas, Ángel David, conductor de autos de carreras y Luigi,
músico, así como ellos las chicas también tenían bien definido sus carreras,
Veterinarias, diseñadora de modas, profesora, etc. A pesar de ser niños, tengo
confianza y fe que si ellos realmente ponen su corazón en ello, y con fe en Dios,
lo conseguirán.
Más
adelante Valeria Gordillo les hablo algo que si mal no recuerdo se llamaba el círculo
de oro, donde afuera estaba el “QUÉ”, al medio estaba el “CÓMO” y por dentro
estaba el “POR QUÉ”, cuando los niños vieron esto sintieron una gran
impotencia, me di cuenta que muy pocos se habían cuestionado el “porque” de lo que querían ser, y cuando les pedimos
que escribieran porque querían ser eso, sentí que era como la pregunta más difícil
que alguien les haya hecho en su vida jamás.
Ángel
David, el niño más inteligente que he conocido, no supo cómo responder porque quería
ser corredor de autos, la verdad yo tampoco supe cómo ayudarlo, lo mejor que se
me ocurrió que podría decirle era que escriba lo primero que se le venga a la
mente, a lo que él me dijo “aaa lo vi en un videojuego”, me reí mucho esta
respuesta pero es válida.
Tristemente
la hora se acababa y el día seguía avanzando por lo que llego la hora de decir adiós,
como había dicho antes no soy bueno para despedirme, pero cuando juan Carlos me
dijo “es verdad que ya no van a volver”, no pude evitar darle un abrazo, de
alguna manera sentí que este abrazo fue el abrazó que le debía a mi abuelo en
paz descanse que nunca le di antes que se fuera. Este niño me demostró que no
necesito hacer las cosas perfectas para mí, sino que al hacer algo simple como
enseñarle inglés, puede ser lo más perfecto del mundo, y como el gran Alex lora
dice “las piedras rodando se encuentran, y tú y yo algún día nos habremos de
encontrar, mientras tanto cuídate y que te bendiga dios, no hagas nada malo que
no hiciera yo”
Puede
que sea poco lo que he hecho por esos niños este año, puede que de inglés solo
algunos hayan aprendido realmente de mí, puede que muchos de ellos en 20 o 30
años no se acordarán de lo que hoy yo les enseñé, pero hoy ese recuerdo
perdurará para que su mañana sea mejor que su hoy, y si no se acuerdan de mí,
su ayer, me sentiré feliz sabiendo que mi vida tuvo significado para alguien y
que pude hacer algo por estos niños, algo que solo yo como José Cárdenas pude
hacer por ellos.
Nunca
me arrepentiré del día que decidí entrar al proyecto del diploma de
bachillerato internacional, puede que sufra con los otros cursos, puede que
haya sido el año de más equilibrio emocional de todos, pero ahí está la gracia
de dios, del porque pasan las cosas, ahora sé que si los niños pueden soñar un
trabajo increíble, aunque yo creo que no tenga sentido soñar, no veo razones
por las cuales no tener un sueño, y si esta en los designios de dios, y lo
quiero con mi corazón, podre volverlo realidad.










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