jueves, 17 de septiembre de 2015

Bitácora n° 15 “Un final inesperado”

Se nos había dicho que nuestra última clase en Llanavilla seria en noviembre, y debido a eso ya teníamos un plan general para nuestras futuras clases, pero las cosas cambiaron. Repentinamente nos dijeron que este sábado seria nuestra última visita, como proyecto de inglés al colegio; nuestros planes habían cambiado radicalmente, dejándonos a la deriva en una planificación que parecía quedaría inconclusa.

¿En qué medida una mala noticia puede afectar nuestra voluntad de  seguir adelante?

Luego de esta mala noticia, pensamos que lo mejor sería adecuarnos a ella, ya que eran problemas de fuerza mayor los cuales nosotros no podríamos cambiar, entonces lo ideal sería no tanto seguir con las clases, sino procurar de hacer la última clase memorable para los alumnos, sacarlos a jugar con dinámicas e interiorizar lo que habíamos aprendido a lo largo del año, no solo las clases, sino también las lecciones de vida.

Siempre adecúate a los hechos, ellos no se adecuarán a ti.

Luego cuando ya habíamos acordado en mi grupo, la clase que íbamos a tener y como iba a consistir nos topamos con otra sorpresa…, nuestro grupo no tendría clase, al parecer compartiría la última visita junto con nuestros compañeros de la sección f, los cuales tendrían a su disposición 4°, 5° y 6° grado, mientras nosotros solo tendríamos los grados menores.

Ante un problema, plantea dos soluciones

Afortunadamente, Elias propuso que los que se quedaron sin clase, podría formar parte de un equipo de limpieza o colaborar  con las clases de los demás salones, ante esto decidí dedicarme más al trabajo de clase, no porque no pueda limpiar, sino que sentí que la mejor manera de terminar el proyecto, seria con la compañía de esos niños.

¿En qué medida el contexto de la clase afecta en la misma?

Cuando adrián y yo decidimos entrar al salón de 2° grado, nos enteramos que ellos tenían planeado hacer un tema que nosotros ya habíamos visto, “Hobbies” y nos propusimos ayudar de la mejor manera.

En lo personal, sentí que todo estaba muy movido, por alguna razón no encontraba un momento de serenidad donde podamos organizarnos bien. Adrián uso el esquema de enseñanza de nuestra clase de este tema para tratar de empezar con la clase, pero nos dimos cuenta que nuestra sesión, estaba pensada para niños de mayor edad. El cambio brusco de planificación nos pasó una mala jugada.

¿Hasta qué punto es correcto que tus sentimientos interfieran en el desempeño de la clase?

Jamás quise mostrarme frustrado o impotente ante los chicos y trate de no pensar más en eso, para que en vez de pensar en los problemas comencé a pensar en las soluciones, a lo que se me ocurrió que lo mejor era hacer la clase mucho más dinámica y más sencilla para ellos, ya que eran niños mucho más pequeños, para lo cual comenzamos pidiéndoles que escriban sus hobbies favoritos en la pizarra en español o en inglés como ellos prefieran, para resaltar a los que si sabían en inglés, y enseñar cómo se pronuncian los que estén en español.

¿De qué manera la triste realidad puede terminar inspirando mejores soluciones?

Nos tomamos un tiempo fuera llevando a los chicos a jugar, donde nos dimos cuenta que habían un par de niños revoltosos que preferían jugar a su manera alejándose de los demás y causando desorden, afortunadamente tengo experiencias previas cuidando a mis primos menores que son igual de traviesos, por lo que atraparlos y sujetarlos no fue una dificultad; lamentablemente, no terminaban de distraerse siempre, por lo que no se pudo hacer algo elaborado con todos los chicos por culpa de esos dos. Luego de ello me acerque a uno de ellos donde le hable de una manera más seria, y lo que me tope, es que solo era un niño haciendo cosas de niño.

Esto me mostro que nuestra última mejor clase de inglés no era nada parecido a lo que pensé que sería semanas atrás, segundo a segundo pensé que la situación podría ser otra, pero no se podía; ante esto, un cambio de estrategia era necesario.

Parecía que la mejor manera de continuar era siendo nosotros mismos, por lo que dos de mis compañeros comenzamos a hablar de temas que nos ocurren el día a día, como experiencias divertidas o alguna clase que nosotros estamos cursando, como el curso de búsqueda de la verdad o historia nivel superior, prácticamente era mostrarnos como lo que realmente somos, alumnos como ellos, que también sufren por entregar tareas por aprobar algún mal curso, y que nos cuestionamos muchas cosas durante el día. Para mí esto significó el primer cambio bueno del día, sentí que habíamos salido de la rutina de profesores desesperados tratando de enseñar una materia sin título a un grupo de niños de una cultura una tanto diferente, para ser el verdadero grupo de adolescentes que solo quieren dejar una huella en esa institución a la que ha acompañado con fervor desde hace un año.

¿En qué medida podemos afirmar que este fue nuestro broche de oro en el colegio?

Como había dicho antes, pienso que no fue el gran final alegre y feliz que había pensado que seria, pero creo que salió lo que tuvo que salir, todas las cosas que pasan siempre son por una razón, tal vez pudo salir mejor, pero creo que lo paso, nos trajo nuestra última experiencia como profesores, y eso es algo que siempre vamos a recordar, mas allá si salió bien o mal.

Realmente creo que el broche de oro, no vale tanto como lo que cierra el broche, que es todo el camino que recorrimos para llegar a ese día. Juan Carlos, Ángel David, Jorge y yoel, son nombres que jamás voy a olvidar.

Trabajar con esos niños fue lo mejor que pude hacer con mis sábados desde el año pasado, no hay una salida que no me haya dejado con ganas de mas, ganas de seguir yendo, no por mí, sino por ellos, porque ellos se lo merecen.

Todo este camino, que para mí comenzó con una clase de colores con cubos de rubik hace un año,  terminó, con la misma sonrisa de satisfacción y orgullo que siento por las pequeñas cosas que hago que pueden hacer la diferencia para con los demás, me siento orgulloso de haber formado parte de este gran proyecto. Como dijo el gran Gustavo Cerati una vez “Gracias… Totales”.

Experiencias de Ciudad de Dios:

TRABAJA EN COMUNIDAD: colaboramos con nuestros compañeros que estaban a cargo de 2° grado, apoyándolos a llevar a cabo su sesión.

SE COMPROMETE Y ESFUERZA: por más la frustración que sentía haya sido muy grande, no deje que eso perjudicará la sesión de mis amigos, planteando nuevas ideas sobre solucionar y realizar la clase.

CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: yo sé que no se manejarme muy bien bajo presión, pero tuve que hacerlo para poder seguir adelante con la clase

BUSCA LA VERDAD Y ACTÚA CON COHERENCIA: Cuando me acerque a hablarle al chiquillo revoltoso, dándome cuenta que solo era un niño actuando como tal, y que solo quería jugar.

Extensión: 1182



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